¿Puede el Covid mejorar estratégicamente la hostelería y restauración españolas?

1 Noviembre, 2020

El COVID-19 ha supuesto para los bares y restaurantes españoles un terremoto de máxima escala económica. Lo cierto es que el sector tenía graves taras estratégicas que las costumbres derivadas del coronavirus podrían ayudar a corregir. A los que sobrevivan, claro.

España es diferente. O acaso más que eso: singular en hostelería y restauración. No somos europeos, sino un oasis en ese sector dentro de la Europa continental e insular. Tenemos pegado a Portugal. Hacia el norte cercano a Francia, Alemania, Suiza, Austria, Países Bajos… Italia a nuestra altura geográfica. Allende estos países están Gran Bretaña, Irlanda y resto de Estados continentales. Todos tienen estricta y voluntariamente unos horarios de apertura y cierre que les permiten una actividad económica positiva, una política de Recursos Humanos acertada, una conciliación familiar envidiable y una competitividad ideal.

A qué horas

¿A esta hora vienes?

En España seguimos siendo diferentes. Quizá pensemos que por ser una potencia mundial en Turismo debamos atender los horarios de comidas y cenas de nuestros visitantes extranjeros y también la de los españoles sin solución de continuidad, lo que se traduce en jornadas interminables, necesidad de más personal para cubrir horarios y turnos, un descenso de competitividad de las empresas respecto al de las homólogas del resto de Europa y una competición por una equivocada competitividad en el mercado interior, mediante la bajada de precios de venta al público que arrastre clientes a nuestro local frente al del vecino, quien nos devolverá la jugada hasta que ambos quebremos.

No es casual que todos los establecimientos europeos ganan más dinero que los nuestros en general. Los nacionales y también sus turistas saben la franja horaria única en la que pueden acudir a los restaurantes. Porque seamos españoles no nos admiten a cenar ni a las 22,30 ni a las 23,30. Y tenemos que ser españoles, porque ningún nacional tendría tal pretensión.

Fondue

Nuestros horarios no son competitivos para autónomos y empresas

En España tenemos un sector totalmente desordenado, sin categorías de servicios, donde una tasca o una cervecería puede dar comidas a cualquier hora, en detrimento de las inversiones en equipamientos, cocina y calidad de los restaurantes, en competencia desleal. Es otra de nuestras asignaturas pendientes.

El toque de queda nocturno con motivo del coronavirus puede ser una oportunidad de futuro. La anterior crisis económica sufrida en España ya cambió costumbres e hizo descender a su salida la población que acudía a restaurantes para comidas y cenas. Muchas celebraciones se quedaron ya en el ámbito familiar, en las barbacoas caseras con amigos, incrementó el negocio de grandes superficies y supermercados de alimentación y redujo en mayor proporción el de los restaurantes.

El sector debería aprovechar esta crisis vírica para reestructurarse a su salida, creando junto a la Administración criterios sobre categorías exigibles en hostelería y restauración, régimen de horarios de apertura y cierre dentro de ciertos límites que tendrían que ser respetados por todos. Se ganaría en competitividad, en bienestar de los trabajadores y en seriedad como país, obligando al turista al respeto que nos tiene perdido. Actualmente somos la isla en Europa del tócame Roque en precios y horarios. Nadie más lo hace.

Salón

Salón de un restaurante ya quebrado

Hay que reestructurarse y equipararse al resto de toda Europa. El coronavirus nos está dando la excusa y la oportunidad. Hay que aprovecharla.

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