No sólo es la hora de la responsabilidad individual frente al COVID

18 Julio, 2020

En España hay multitud de rebrotes de coronavirus ante los que se dan respuestas diferentes. Algunas Comunidades Autónomas han impuesto a sus administrados el uso de mascarillas y la distancia interpersonal, mientras apelan a la responsabilidad individual para evitar volver al trágico inicio de nuestra epidemia nacional. Pero no es suficiente.

En Cataluña, la región española más afectada, su Gobierno regional ha solicitado a parte de su territorio que vuelva a encerrarse en casa. En otras, han decretado el uso de mascarillas en todo espacio público. Las hay que todavía no lo han hecho. Las que sí lo han impuesto, han establecido absurdas sanciones para quienes incumplan su obligación legal. Pero el incumplimiento sigue siendo significativo.

No es suficiente con crear un Código Penal para evitar los delitos, como si ese corpus legal fuese mano de santo o, si lo prefieren, de Santa Teresa de Jesús. No basta con definir el delito y sus penas si no se trata de prevenirlo y, de ocurrir, perseguirlo. Lo mismo ocurre cuando se implanta una norma, con sus sanciones aparejadas, pero nadie exige su cumplimiento ni sanciona el incumplimiento.

Pero de lo que aquí se trata no es sólo que los incumplidores se contagien y que por su negligencia la Sanidad haya de emplear en ellos recursos de todos. Es que, además, se convierten en potenciales homicidas por imprudencia temeraria. Y, más allá, van a volver a colapsar la economía española, llevándonos a umbrales de pobreza comunitaria. Y no, no hay recursos suficientes para alimentar el bienestar si nos empeñamos en suicidarnos y matar la actividad ajena.

Un paseo por la calle nos advierte a todos, menos al parecer a Autoridades y a las policías que han de velar por la Salud y la Ley, que tenemos a multitud de ciudadanos a los que les da igual la pandemia, pero no son sancionados por incumplir la legalidad. Y llegados aquí, los gobernantes deben hacer dos cosas: iniciar una campaña de información sanitaria de los motivos de usar mascarilla, así como de su correcta utilización, porque pueden convertirse también en herramientas infecciosas, y emprender una masiva acción sancionadora sobre los infractores, sin admitir excusas.

 

No pueden quedar impunes quienes ponen en riesgo nuestras vidas y nuestra economía. Actúese ya con contundencia o volveremos a los balcones o al Palacio de Hielo.