Administración española: esa lacra para la competitividad

1 Octubre, 2020

Han transcurrido casi 188 años desde que Mariano José de Larra publicase su “Vuelva usted mañana” y la Administración española sigue siendo incapaz de articular un sistema ágil de atención y resolución de la gran montaña administrativa que ha creado para complicarse la vida y dificultar la de sus administrados.

Un Ayuntamiento que recoge el empadronamiento de un vecino y, además en Registro, la comunicación fehaciente de una dirección a efecto de comunicaciones pero no propaga dicha información internamente, por lo que cada Delegación escribe al administrado a la dirección obsoleta que guarda celosamente para dificultar sus propios procedimientos; un Sistema de Salud que dirige caprichosamente sus comunicaciones a un paciente a dos direcciones distintas, a pesar de las reiteradas advertencias de que una es errónea; sistemas informatizados de Administraciones (lo que debería suponer un avance) que no contemplan otra dirección de envío que la de un domicilio al que Correos encuentra dificultades para sus entregas, como la solicitud de la Tarjeta Sanitaria Europea…

La Administración española parece creada exclusivamente para unos administrados que no deberían tener ocupaciones laborales, sino de atención constante a su Administración Pública. En vez de avanzar hacia la creación de una ventanilla única, se multiplican sin cesar nuevas ventanillas que exigen presencialidad y desplazamientos para aportar datos que no compartirán ni dentro de su propia estructura. Cambie usted de domicilio y la mudanza será la última de sus preocupaciones. Necesitará muchos días libres para dirigirse al Ayuntamiento, Patronatos de Recaudación, empresas públicas y de suministros, a Hacienda, la visita obligada a Tráfico cuando a Tráfico le venga bien que usted vaya… Porque el horario de visita, viva usted en la capital o en la España despoblada, no se acomoda al administrado, sino al impuesto por el sistema. Esta es la versión reducida, si afortunadamente usted no tiene que hacer frente al trato duplicado en la Administración central y en una autonómica y a su creatividad en la reproducción de ventanillas y organismos.

Como el espíritu detectado por Mariano José de Larra sigue vigente, nuestras Administraciones en vez de girar decididamente hacia sistemas de información compartida que nos ahorren el interminable peregrinaje por cada negociado, nos quisieron subir a una supuesta revolución informática mediante el Certificado Digital, que es en sí mismo otro corsé que une a su presencialidad inicial, una temporalidad reducida y la exigencia de implantación en un único dispositivo desde el que el administrado pueda actuar. Si lo instala en su ordenador de sobremesa, deberá acudir con él a los trámites de su gestoría o bufete de abogados. Si lo instalan ellos en su despacho, usted se verá obligado a realizar todas las gestiones a través de ellos, sus horarios y su disponibilidad.

Lo peor de todo es que esta gran maraña burocrática no existe en países de nuestro entorno, que también tienen sus lander o sus cantones autonómicos. Es decir: está todo inventado. Allí, con un correo electrónico o una llamada telefónica (que sí es atendida) solucionan al administrado su problema y propagan la gestión por las demás Administraciones. Aquí ni siquiera algunos ayuntamientos de tamaño medio son capaces de tal proeza entre sus distintas oficinas.

Seguridad Social

La pandemia obliga a simplificar los trámites administrativos y demuestra que muchos no son necesarios

Y el sistema al que nos obligan en nombre de la seguridad tecnológica se viene abajo y deviene en inútil (más aún) cuando llegan situaciones extraordinarias. Entonces la Administración nos hace saber que todo es un montaje burocrático más, que para lograr la eficacia no hace falta estar en posesión del Certificado Cl@ve ni el Digital, que es simplemente ganas de dificultar la existencia para el mantenimiento del gran monstruo burocrático que devora nuestros recursos retroalimentando la ineficacia a la que nuevas normas que requieren más personal tratarán de dar solución con nuevos corsés administrativos que lo dificulten todo un poco más y a las que habrá que buscar nuevas soluciones que nunca pasan por la simplificación de trámites y trabajo interno de descongestión. Expediente que se suma al expediente abierto tras otro expediente que se pelotea durante meses.

Durante la pandemia, nos escriben desde la Administración Pública, “excepcionalmente” (¿por qué excepcionalmente?) podemos actuar como ciudadanos de cualquier otro país y la Administración sí te responde:

Para hacer cualquier trámite ante este organismo, es conveniente utilizar
cualquiera de estos dos accesos:
   Para la presentación de solicitudes y documentación, puede utilizar la Sede
Electrónica de la Seguridad Social y acceder con certificado digital o Clave.
   En la Sede Electrónica se ha habilitado excepcionalmente el envío de
documentos sin certificado digital
,
siguiendo la ruta Ciudadanos-Otros
procedimientos-Presentación de otros escritos, solicitudes y comunicaciones
INSS
.”

Desde Magna Res Comunicación hemos probado la fórmula tanto ante el INSS como ante la TGSS y en ambos casos ha funcionado a satisfacción. Es hora de comenzar a desmantelar el ineficaz monstruo burocrático que hemos creado, la primera de las rémoras para la economía de ciudadanos y empresas que padecemos y que son legión. Y es una rémora también para nuestra economía nacional, que conjuga el mal económico con la ineficacia más absurda para complicarlo más.

Tal vez nos digan que ahora no es el momento, que ante la enorme crisis que ya tenemos encima hay que mirar a otras prioridades. Pero precisamente ahora es el momento: si no se enderezan los problemas estructurales la riqueza nacional (o lo que quede de ella) se nos irá a chorros en subvenciones improductivas. Y pronto Europa y el Mundo nos dejarán de lado, como el caso perdido que demostramos querer ser.

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